Madrid nos esconde

Bellvitge - Gornal | 2011/2013

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Grandes y numerosos bloques de forma rectangular, se levantan en uno de los barrios más densamente poblados de Europa. La mayoría de fachadas están llenas de balcones y ventanas casi idénticas, que al apagarse gradualmente el día dejan vislumbrar el brillo de los televisores que acoge cada una en su interior provocando un leve espectáculo de luces en los bloques de alrededor y hasta donde alcanza la vista. 

Cualquiera podría decir que se trata de una flota de barcos varados, si nunca has estado su obra muerta impresiona por la altura y en los limites entre la muerta y la viva, justo un poco por debajo de la linea de flotación se aprovecha el espacio al máximo para vivir. 

La primera vez que pises el barrio y te adentres en él, perderse no es difícil, pero con el tiempo logras acostumbrar la memoria espacial y fijarte en los detalles sutiles que diferencian dos calles casi iguales. 

Está en una zona de paso, delimita con polígonos y carreteras, por uno de sus lados, superando las vías que los separan, Bellvitge se convierte en Gornal y continúa hasta Barcelona. 
El espacio que crearon existe a pesar del hombre que lo ocupa, el es el protagonista, los hombres detalles, sus siluetas, altas, enmarcan las nubes y el cielo y dejan ver desde su punto más alto el resto de edificios que ayudan a esconderse al sol en sus intensos y largos ocasos. 

A pesar de todo, de su grandiosidad y complejidad, Madrid les esconde.

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